O por qué no te recomiendo formarte en el Programa de Intervención Focalizada en la Emoción de THAEI
Por culpa de la Terapia Focalizada en la Emoción (TFE), vivo en un sinvivir. He aprendido a leer situaciones, a escuchar el trasfondo afectivo de lo que se dice y de lo que está en juegos en las interacciones y lo que es peor, a imaginar posibles soluciones a situaciones complejas. Digo que es un sinvivir, porque es un constante sentir que es posible “algo más”, “algo mejor”, algo que conecte más a las personas y les permita cooperar y, en general, algo que nos ayude a salir de los enredos en los que andamos metidos.
Conocer los fundamentos del trabajo focalizado en la emoción y tener la experiencia de aplicarlos ha sido una fuente de satisfacción. Y también una especie de tratamiento antiageing, que mantiene frescas a la mente y al corazón, además de acercarme a personas que buscaban aprender como a desarrollar recursos y potencialidades y, en general, ayudar. Y, por supuesto sentir cerca a y ser parte de las personas que sienten un dolor, que dudan, que se detienen, que lloran y que cambian.
Cuando aprender se vuelve una adicción
Todo ello, en diferentes momentos de sus vidas y de sus etapas vitales y profesionales, así como en diferentes momentos de mi propia vida y de mis etapas vitales y profesionales como psicólogo. Lo cual, me ha aportado también mis propias oportunidades de crecimiento, mis crisis, mis podas, etc. ¡Pero carajo! La cosa sigue siendo un sinvivir, porque siempre hay algo nuevo que aprender. Cuando crees que “te lo sabes”, aparece algo más, dentro o fuera de la TFE, que multiplica las oportunidades de comprender o de operar y, por supuesto, las posibilidades de profundizar en cómo la emoción, como proceso humano existencial, moldea lo que las personas llegamos a hacer en diferentes ambientes y situaciones.
Una comunidad que no te dejará en paz
Pero la cosa no termina ahí. Formarme en este modelo me ha abierto las puertas a una comunidad nacional e internacional, compuesta por gente sensible, abierta la investigación y comprometida con traducir los aprendizajes de la terapia en intervenciones viables y transformadoras en distintos ámbitos y en diálogo con distintas profesiones. No puedo más, esto no hay quien lo aguante: en el email siempre hay alguna propuesta, alguna idea o alguien con quien intentar cambiar el mundo.
Si quieres vengarte de alguien, recomiéndale la TFE
Por eso si tienes algún enemigo o si te quieres vengar de alguien, no dudes en recomiéndale los Títulos Propios de THAEI. Y a ti, ni se te ocurra fórmate como «Especialista en Intervención Focalizada en la Emoción”. ¡Lo que podría ponerte en el camino de transformar tu práctica de Psicoterapia, Coaching, Counseling o Acompañamiento! Pero, si insistes, descarga el PDF con toda la información detalladas sobre nuestros Programas Especialista https://api.leadconnectorhq.com/widget/form/7QCrbMF3wx8nLmnXdqm5
El que avisa, no es traidor, y estos son los riesgos que asume quien inicia este camino:
- Si aprende Formulación de caso, se sentirá comprometido para escuchar a los pacientes, consultantes o clientes con una profundidad y una humanidad, de las que derivarán una comprensión y un compromiso que le harán imposible desentenderse.
- Si desarrolla las habilidades de Sintonización empática con el afecto, momento a momento se hará adicto al placer de escuchar y responder con propósito o con intención, y a contemplar cómo los significados emocionales se despliegan en el otro, alcanzando así su propia autocomprensión.
- Si aprende a trabajar con sillas de un modo transformador, querrá hacerlo, aunque se encuentre cansado, solo por el placer de ver que la cosa funciona.
- Y si descubre el poder del Focusing y otras formas de procesar la experiencia de abajo hacia arriba, ya no podrá hacer una terapia que no sea corporal y se sentirá intrigado por ver qué han hecho otros en este mismo terreno para absorber el aprendizaje que permite procesar emociones.
Y si ya quieres rematarle háblale de la supervisión desde esta perspectiva: primero sufrirá la vergüenza extrema de verse grabado mientras práctica torpemente sus artes iniciales; después superará la vergüenza y se sentirá profundamente intrigado por revisar procesos y entenderlos desde la doble perspectiva del terapeuta y del paciente (te garantizo que eso le hará perder innumerables horas de su tiempo); para, al final, acabar generando sus propias ideas y tener que contarlas en algún congreso o reunión de la asociación (con los correspondientes gastos de inscripción, viaje, dietas, etc.).
Eso por no hablar de la posibilidad de que, llegando a asimilar el modelo, se sienta capaz de integrarlo con otras prácticas o de expandirlo a su sector o área de trabajo, más allá de la psicoterapia (como la gestión del talento coma la educación y la orientación escolar, la nutrición coma la fisioterapia, la conducción de equipos, la psicología deportiva, el coaching, la salud…¡qué sé yo!).
Tenía que decirlo y lo he dicho. Pero, por si no me crees, te cuento algún caso concreto de este sufrimiento: estar trabajando intensamente con Fernando, en un modelo de servicio para abordar los trastornos de ansiedad con una intervención breve y de urgencia focalizada en la emoción; andar enredado con Bruno y con Natalia en la traducción de un libro y en el desarrollo de una formación en España sobre el abordaje de los trastornos de la conducta alimentaria, a partir del contacto con nuestras compañeras en Reino Unido; conversar, jueves tras jueves, en la reunión de equipo, con Antonio acerca del trabajo con síntomas médicos no explicados y con los procesos de somatización; estar haciendo de sparring con Eli, acompañándola mientras desarrolla su modelo de Nutrición Somática basado en Somatic Experiencing; revisar con Fran los protocolos evaluación de las personas que solicitan el Certificado de Animal de Apoyo Emocional; pensar con Lourdes y con Patricia en el núcleo de los procesos afectivos implicados en las adicciones; Repensar con Miquel las transiciones vitales y los procesos de adaptación resultado de estas; apoyar a Cutús en el desarrollo de un programa de counseling para madres y padres con hijos en terapia; aprender junto a Sofía Sobre el duelo animal; desarrollar con Alba y con María un modelo de Salud Mental Docente; y discutir con Alicia los intríngulis de las neurodivergencias desde la comprensión del trauma y el desarrollo.
El peligro de enamorarse
No te digo que tú tengas que hacer lo mismo, pero si aprendes algo de esto, hay mucho peligro de que te enamores de una manera de comprender y de trabajar, y de que se apodere de ti, de tu sensibilidad y de tus deseos. Obviamente, el riesgo se incrementa si haces una formación de alto valor y si además te comprometes con ella aprovechando todo hueco de agenda para desarrollar tus competencias, tanto en los momentos síncronos como asíncronos.
Pero, si aun así te interesa el tema y eres un o una inconsciente y quieres hacerlo, atrévete a vivir el “sinfín de posibilidades” que transforma tu manera de comprender, acompañar y crecer y que arruinará tu vida. Si te dejas tocar por la Intervención Focalizada en la Emoción, no habrá vuelta atrás, quedas avisada/o. Pero, si insistes, forma parte del programa de THAEI y descubre por qué engancha tanto.
