¿Colapsas con frecuencia?: Ia Intervención Focalizada en la Emoción va un paso más allá del Coaching

Dedicamos una serie de 4 post a reflexionar sobre la eterna discusión de que sobre los límites entre Coaching y Terapia. 

Desde THAEI afirmamos que:

  • Las habilidades fundamentales de coaching y sobre todo las actitudes del coach, tienen su base en la Psicoterapia, especialmente en la Psicoterapia Humanista Experiencial y centrada en la Persona. Por lo tanto, en sentido estricto, son habilidades terapéuticas.
  • Los modelos de coaching han creado protocolos y modelos que permiten trabajar con dichas habilidades, eminentemente terapéuticas, con el objetivos de movilizar y actualizar la “parte sana de la personas” para el logro de un objetivo de cambio. Es decir, buscan fortalecer el self o la parte en nosotros que es naturalmente social, creativa y llena de recursos, para que pueda liderar otras partes del self no integradas,  que están organizadas en torno a emociones desadaptativas o traumáticas. De nuevo no hay diferencia, este trabajo de fortalecer la parte sana lo hacen también todos los buenos modelos terapéuticos.

Reconocemos que los modelos de Coaching más validados han hecho  un trabajo excelente definiendo protocolos que permiten trabajar eficazmente con la parte sana a favor de nuestros objetivos. Han logrado esquivar  con elegancia quirúrgica las partes  o procesos problemáticos o no sanos, para prevenir que  un Coach sin conocimiento de Psicología pudiera dañar a la persona sin ser consciente de ello. 

En esta entrada te contamos cómo una Intervención Focalizada en la Emoción puede ayudarte a ir más allá del Coaching, de forma segura, con Cliente que experimentan Estados de Colapso problemáticos, de esos que ya no parecen un cansancio normal.

 

¿Qué es un estado de colapso?

El término colapso se refiere primordialmente a una respuesta defensiva de inmovilización y desconexión que representa el último recurso de supervivencia del organismo cuando las estrategias de movilización activa —lucha o huida— resultan ineficaces o imposibles de ejecutar. 

Se trata de un estado de hipoexcitación caracterizado por una retirada masiva de la interacción con el mundo externo, mediado por la rama dorsal del complejo vagal.  Se parece a lo que nos ocurre a algunas personas los viernes por la tarde de invierno, cuando lo único que te apetece es sofá, mantita y ver una serie.

Sea como sea, el colapso nos habla de que ya no es posible mantener el nivel de activación simpática del sistema nervioso autónomo por más tiempo. Ya no es posible luchar, huir o fingir más. Por fingir nos referimos a los estados de disociación moderada hiperactivada en la que muchas personas viven de lunes a viernes, dando la “imagen” o el “rol” que creen que se espera de ellos en cada momento. Cuando la activación simpática, que hemos llegado a considerar normal en nuestra vida, no baja, el cuerpo tiene que tomar medidas de “urgencia” para restaurarse. Tenemos una bandera roja que nos informa de que la forma en la que intentamos funcionar psicológica y emocionalmente no es sostenible.

Nuestro cuerpo orquesta esta respuesta biológica para prevenir el agotamiento extremo al que llegaríamos si seguimos mucho tiempo funcionando así. Se trata de niveles de cansancio que tienen más que ver con nuestra intento de funcionar y funcionar sin procesar emoción, que con el trabajo activo o mental objetivo que hemos realizado. 

Todo se agrava cuando hay trauma

La neurocepción es un proceso subcortical mediante el cual el sistema nervioso evalúa señales de riesgo en el ambiente, en el cuerpo y en las interacciones sociales, opera sin intervención de la voluntad y puede activar una respuesta de colapso de forma instantánea si detecta una amenaza vital inminente o percibida. Cuando hay trauma psicológico surge una forma de hipersensibilidad, muchas experiencias neutras se perciben como altamente amenazantes y se vive en una activación crónica. Por ejemplo, una cara neutra de mi líder se percibe hostil o un pequeño error se vive como el preludio irremediable de la exclusión social y el rechazo crítico de los demás.

¿Cómo y por qué colapsamos?

No es una interrupción aleatoria de la función psíquica, sino una maniobra defensiva evolutiva diseñada para proteger al organismo de un daño irreparable o del dolor extremo mediante la anestesia emocional y física:

  • Reducción de la actividad metabólica para conservar recursos, que lleva asociada una inmovilización pasiva que busca la preservación de la vida mediante la mínima exposición y consumo de energía.
  • Bradicardia: reducción significativa del ritmo cardíaco, a menudo por debajo de los niveles de reposo habituales.
  • Hipotensión: descenso de la presión arterial, que puede manifestarse como mareos o debilidad extrema.
  • Bradipnea: respiración superficial y lenta, reduciendo el intercambio de oxígeno.
  • Hipotermia funcional: disminución de la temperatura corporal percibida y real.
  • Atonía muscular: el cuerpo se siente pesado o «flácido»,  sin ganas de hacer nada, perdiendo el tono necesario para la acción
  • El colapso psicológico está íntimamente ligado a la liberación de opioides endógenos, principalmente endorfinas y dinorfinas. Estas sustancias actúan bloqueando la transmisión del dolor y alterando la percepción de la realidad, facilitando la disociación y la desconexión del propio cuerpo emocional y del entorno. Esta disociación durante el colapso no es una falla del sistema, sino un mecanismo de protección diseñado para sortear el impacto emocional y físico de lo que nos resulta abrumador.

El Estado de Colapso se diferencia del congelamiento en que no hay alta activación, en el colapso hay hipoexcitación pura, el sistema parasimpático dorsal toma el control absoluto para permitir la restauración y protegernos.

¿Cómo puedo saber si mis Estados de Colapso son problemáticos?

Hasta cierto punto es normal colapsar de vez en cuando, especialmente después de grandes esfuerzos. Por ejemplo, la creación de una empresa, los primeros meses de crianza, al terminar un proyecto muy importante o en etapas del año en las que estamos sobreexigidos. Para eso están las benditas vacaciones.

Sin embargo hay formas de colapso subclínicas que necesitamos aprender a detectar. No generan alarma puesto que no van acompañadas de intensos sentimientos de desesperanza, abrumación e impotencia, pero sin duda, son una bandera roja que indica que tenemos dificultades de procesamiento emocional.

Fíjate si tu entrada en estados de colapso es:

  • Cíclica: no sabes por qué, pero cada cierto tiempo sólo tienes ganas de “desaparecer del mundo”, como un escape de las demandas de tu vida. Puedes notar que otras personas parecen sostener de forma cotidiana responsabilidades similares, ser madre, pareja, hijo, líder, etc., y sin embargo, en ti esos roles parecen tener un efecto acumulativo abrumador. 
  • Por inercia: es lo que queda en ausencia de otras alternativas planificadas, por ejemplo, pasar el fin de semana “tirado en el sofá”.
  • Anticipada: horas antes ya comienzas a sentir la atracción en ese estado, ya sabes que vas directo hacia ahí.
  • Egosintónica: aunque se siente poco vital, en cierto modo resulta dulce, envolvente, nostálgico y uterino, como una forma extraña de “estar a gusto”.
  • Culposa: preparas excusas y argumentos para justificar ese estado ante tu entorno.
  • Acompañada de adicciones normalizadas, con o sin sustancias: puede tratarse de un consumo privado y controlado de comida, alcohol, marihuana o cannabis o del scrolling en redes sociales durante más tiempo del recomendable. La adicción actúa como una suerte de compañera que me ayuda a entrar en ese estado, pero sin cruzar la líneas de lo que pudiera considerarse una adicción problemática.

¿Cómo aborda el Coaching estos estados subclínicos de colapso?

Muchos modelos de Coaching han desarrollado su tecnología para apoyar a la “parte sana” durante y en la salida de los Estados de Colapso. Suelen referirse a los Estados de Colapso con metáforas que evocan una relación compasiva y de cuidado. Por ejemplo, el modelo de ORSC, Coaching Organization and Relationship Systems Coaching, se refieren a estos estados como “entrar en la esfera”. La propia imagen ya evoca un acompañamiento cálido, empático y sensible. Permitiendo y apoyando el trabajo de restauración del cuerpo a través del autocuidado más básico, comer bien, descansar, etc.

¿ Cómo puedes transformar tu Coaching  con una Intervención Focalizada en la Emoción e informada por Trauma?

Transforma tu Coaching con una Intervención Focalizada en la Emoción e informada por Trauma y aprende a facilitar el Cambio Emocional Profundo y Duradero para prevenir la caída recurrente de tus clientes en estados de colapso, que funcionan como estrategia precaria de supervivencia:

  • Ayuda a tus Coachees a superar las dificultades de procesamiento emocional que les predisponen a caer en Estados de Colapsos.
  • Guía a tus Coachees para hacer Focusing sobre los sentimientos matizados y las necesidades afectivas implícitas en el Estado de Colapso. 
  • Prevén que tus Coachees intenten sacarse a si mismos del Estado de Colapso a través de Procesos Intrapsicológico improductivos, los cuales actúan como mantenedores del problema, en lugar de apoyar la restauración a través del Autocuidado. Por ejemplo, criticarse.
  • Desarrolla la capacidad de Autoconsuelo Compasivo para el Fortalecimiento del Self, de modo que pueda actuar como factor protector y de prevención de nuevos Estados de Colapso o incrementar la capacidad de contención de la persona.

Descarga el PDF con toda la información detallada de los Títulos Propios de THAEI: https://api.leadconnectorhq.com/widget/form/7QCrbMF3wx8nLmnXdqm5

Fórmate como Especialista en Intervención Focalizada en la Emoción con THAEI  y transforma tu práctica profesional de Coaching, Psicoterapia, Facilitación , Mediación o Psiconutrición.

O fórmate como Especialista en Desarrollo del Talento Sostenible y contribuye a transformar las Organizaciones. 

 

THAEI Services
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.