Incrementa tu capacidad de procesar emoción para mejorar tus funciones ejecutivas

Lo sentimos, por muchos Podcast que escuches y por muchos artículos interesantísimos de neurociencia que leas sobre cómo optimizar tu funcionamiento cerebral, nada cambiará de forma estable hasta que incrementes tu capacidad de procesamiento emocional. 

Si tienes la suerte de tener medios económicos para pagar un  tratamiento de neuromodulación, enhorabuena. Si no es tu caso,  aguanta un poco más. Al paso al que avanza la tecnología, auguramos que en poco tiempo este tipo de tratamientos tendrá un precio más democrático y accesible. Quizás en uno o dos podrás comprar el dispositivo en Amazon y será un experto en neuromodulación quién  te aplique el tratamiento de forma remota y recurrente. 

La promesa es irresistible. Afirman restaurar un funcionamiento cerebral óptimo, con una alta efectividad por sesión, sin esfuerzo y sin los consabidos efectos secundarios de la medicación.  Dicen que funciona muy bien y es porque funciona muy bien. Para hacerlo sencillo, diremos que se  estimulan selectivamente áreas del cerebro que son las que a su vez modulan las funciones ejecutivas superiores, las cuales a su vez regulan el circuito de motivación y recompensa.

Desde THAEI, queremos señalar preventivamente que, quienes aplican la neuromodulación de forma responsable, prescriben dicha intervención siempre acompañada o más bien acompañando, un proceso de Psicoterapia, realizado por expertos en Salud Mental. 

Como imaginarás, también hay voces que, con evidente falta de conocimiento psicológico y psicoterapéutico, proclaman que ya no es necesario hacer terapia para que tu cerebro funcione bien.

Si fueras tú quién tuviera dificultades con el estrés o sintieras afectado tu estado de ánimo, ¿elegirías neuromodulación, psicoterapia, ambas o ninguna? 

Nosotros tenemos curiosidad. Vemos en la neuromodulación una interesante alternativa a la medicación. Eso sí, nos gustaría comprobar si permite el acceso a emociones primarias a las que la persona necesita acceder para dirigir su vida responsablemente o si se trata de un nuevo “mundo feliz”. No basta con combinarla con psicoterapia, sino que la mejoría que provoca debe permitir realizar una psicoterapia realmente productiva.

Por ahora queremos saber más y te iremos contando.  Vemos en este avance un recurso valioso que puede contribuir al bienestar de las personas. Siempre y cuando no excluya la intervención de un experto en Salud Mental, sobre todo cuando previamente existan dificultades de procesamiento emocional.

Somos superfans de Eli Romero y de su podcast “Tiene sentido”. Si quieres ver a gente sería hablando de neuromodulación, te recomendamos ver el episodio en que entrevista a Bruno Ribeiro, experto en neurociencia aplicada al rendimiento:

https://www.youtube.com/watch?v=JF_uM8n20Gg

Sin duda la neuromodulación es el futuro que ya está aquí, aunque todavía no se trate de un cambio distribuido y sea aún el privilegio de unos pocos. Por eso es importante prevenir fenómenos como el abuso y mal uso que se da a la medicación en nuestra sociedad. España es el tercer país de la Unión Europeo en consumo de antidepresivos. No tendría sentido avanzar de una dependencia de la medicación para “funcionar bien” a una dependencia de la neuromodulación para “funcionar bien”. 

La palabra  del párrafo anterior sobre la que queremos hacerte reflexionar no es “dependencia”, sino “funcionar”. Cuando una persona no ha tenido el desarrollo psicológico emocional suficiente, hace falta psicoterapia, porque no sólo se trata de que el cerebro “funcione bien”,  sino de lograr el desarrollo psicológico-emocional que permite  “vivir bien”. Esto es, vivir en conexión con uno mismo, con los demás y de forma emocionalmente significativa.

¿Qué es lo que la neurociencia afectiva y la psicoterapia saben pero suele quedar diluido en la divulgación mainstream?  

La neurociencia afectiva,, que se ha desarrollado interconectada con el conocimiento psicoterapéutico, lo tiene claro. No tanto la neurociencia divulgativa que típicamente escuchamos en una charla motivacional de empresa. El desarrollo de una adecuada capacidad de regulación emocional, eso que condiciona desde nuestra curiosidad hasta nuestra disciplina, es en origen y en esencia un proceso relacional. Es a través de la interacción emocional sintónica y empática con los cuidadores significativos,  el proceso iterativo por el que está capacidad  de contener, procesar y expresar adecuadamente las emociones se consolida y complejiza. La capacidad de regulación emocional desarrollada, actúa después como base para la modulación del resto de funciones superiores.

Dicho de otro modo, no se logra elevar la capacidad de regulación emocional leyendo libros de autoayuda en soledad ni haciendo sesiones de neuromodulación, aunque la segunda sí pueda ofrecer una gran mejoría temporal. La regulación emocional se cuaja en el contexto de relaciones seguras, en las que puedo llevar adelante mi proceso emocional contando con la contención, el apoyo y la respuesta de otro ser humano empático y disponible. 

¿Por qué sí es necesario revisitar las relaciones significativas del pasado en terapia, digan lo que digan algunos coaches que crecen de conocimiento sobre en salud mental?

 Porque algunos de los esquemas de emociones que se forjaron en aquellas relaciones, al permanecer interrumpidos o fijados,  interfieren con nuestra capacidad de procesar nuevas emociones en el presente, aquí y ahora. Interacciones que se repitieron muchas veces, han dado como resultado una fisiología que afecta a cómo respondemos a la vida hoy. 

Por lo tanto sí necesitaremos revisitar esas interacciones y descargar la carga de activación simpática que quedó fijada y retenida en el cuerpo. Así la emoción,  puede completar su proceso biológico y avanzar hacia otro estado. Solo al completar el proceso emocional que quedó interrumpido o fijado, podremos acceder a nuevos significados, nuevos estados de organización corporal,  que ya en si mismos suponen un cambio en nuestra manera de ser y estar en el mundo.

Analicemos las implicaciones de lo que estamos exponiendo. La  corregulación efectiva con los cuidadores,  está en la base de las habilidades que los líderes necesitarán mostrar más que nunca en la era de la IA. A saber, creatividad, gestión de la incertidumbre,  conexión social y empatía. Sólo cuando se desarrolla una adecuada capacidad de regulación emocional,  otros procesos superiores pueden tener lugar. Como por ejemplo,  la adecuada mentalización de mi mundo emocional en la relación con los demás y de los demás como seres sintientes e importantes, representados dentro de mi como dueños también de su propio mundo emocional. De este modo desarrollamos progresivamente las  funciones ejecutivas superiores, como la inhibición, la flexibilidad mental y el control de impulsos. Estas funciones son las que regulan y controlan el comportamiento motivado por el circuito de recompensa, que está basado en la liberación de dopamina, tan afectada por esta sociedad del entretenimiento continuo.  El circuito de recompensa es responsable de que podamos mantener la atención, sintamos interés y curiosidad, consolidemos aprendizaje y experimentemos motivación. Cómo puedes notar la regulación emocional está en la base de una jerarquía ascendente de funciones cada vez más complejas.

Recapitulemos, el desarrollo de una adecuada capacidad de regulación emocional, necesaria para la maduración de las funciones ejecutivas, requiere de una corregulación emocional eficaz con otros.Gracias a la contención que proporciona la relación segura, se da un incremento progresivo de la tolerancia a las sensaciones de  disconfort y malestar provocadas por la activación del sistema nervioso simpático, natural en toda emoción, como respuesta del organismo ante eventos vitales relevantes para la supervivencia y para mantener el vínculo con los cuidadores. Sólo si podemos contener esta activación incomoda por un ratito, puede descargarse y  nuestro cuerpo reorganizarse. Un adulto sano y regulado, es capaz de tolerar un mayor grado de incomodidad que un bebe, por ejemplo, la incertidumbre  durante una crisis de pareja, manteniéndose  suficientemente regulado como para comunicarse de forma empática y conectada e intentar resolver las cosas. Lo mismo aplica para la gestión de la incertidumbre que requiere el actual mundo profesional.

Es decir,  el desarrollo de una capacidad de regulación emocional adecuada, requiere un entorno emocional y empáticamente  responsivo y competente. Esto abarca desde los cuidadores primarios a la comunidad entera en la que un niño se cría. Debemos preguntarnos qué significa realmente crecer en salud.  No es extraño que, cuando se han investigado las llamadas Blue Zones o zonas de mayor longevidad del planeta, sólo tienen un factor en común y  no es ni el clima ni la alimentación, sino la calidad de los vínculos sociales y comunitarios. 

Gracias a la interdependencia saludable con otros,  incrementamos progresivamente nuestra capacidad de regulación emocional, lo que soporta el buen funcionamiento no sólo de nuestras funciones ejecutivas y la expresión del pleno potencial, sino también la organización saludable de todos los sistemas biológicos del cuerpo, funcionando en armonía y reciprocidad.

Por eso vemos un gran riesgo en transmitirle a una humanidad,  cada vez más sola e hiperconectada, que esté tranquila, que con algunas descargas eléctricas recurrentes su cerebro funcionará de 10.

Desde el área de Salutogénesis, Salud del Comportamiento y Sociedad Sensible al Trauma de THAEI, trabajamos en formas innovadoras de intervención que fortalezcan los Factores de Salud en las Organizaciones y en la Sociedad en general. Esta perspectiva está presente en todos nuestros programas corporativos, desde  los talleres de Bienestar, hasta los procesos de Coaching de Equipo o el entrenamiento en Liderazgo Saludable.

Y es que el sano desarrollo de las funciones ejecutivas superiores, que modulan nuestra motivación,  es indisoluble  del proceso psicológico evolutivo requerido para la integración de personalidad y la construcción de una identidad auténtica. Es decir, el proceso que nos permite constituirnos en seres humanos diferenciados, poco manipulables,  pero sí empáticos y sensibles al otro y con una conexión constante con nuestro organismo como caja de resonancia de lo que ocurre en nuestras relaciones, personales y profesionales.

Por muy flipante que sea salir de una sesión de neuromodulación más creativo y motivado, sin la tentación de procrastinar, queremos señalar los riesgos de no insistir en que constituirse como  un “auténtico ser humano” va de otra cosa. Es un proceso que requiere una cocción más lenta. La función de la Salud Mental no es reducir síntomas, sino garantizar el desarrollo psicológico y moral de quienes a su vez, serán padres, madres, tutores, mentores y líderes de otros.

Para lograrlo, a veces es necesario suplementar en el presente, durante el proceso de terapia, lo que debería haber ocurrido y no ocurrió en el vínculo con los cuidadores principales. No para remover el pasado, sino para instaurar en el presente funciones psicológicas esenciales, como la empatía, la experiencia de dignidad o la compasión hacia uno mismo que permiten mostrarse vulnerable, a través de la experiencia correctiva de la relación terapéutica.

Desde THAEI ofrecemos una Intervención Focalizada en la Emoción e informada por Trauma para Particulares y Organizaciones y ayudamos a otros Especialistas en Psicoterapia, Coaching, Talento, Liderazgo, Salud y Bienestar Organizacional, a transformar su práctica profesional. 

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